miércoles, 31 de diciembre de 2008

MENSAJE DE ESPERANZA

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ORDENACIÓN DIACONAL

El día 21 tuve la suerte de recibir un gran don: la ordenación diaconal. No se trata de un pequeño paso sino de un auténtico "hágase", como en el caso de María, pero ahora puesto en mis labios. Hágase en mí conforme a la llamada de Dios. Con tu sí permites que el Espíritu Santo te bendiga con todos sus dones y te llene de su gracia. "No temas María", así rezaba el Evangelio que hace diez días se proclamaba en la Catedral. Esas palabras me hacían recordar mucho aquellas otras que fueron las últimas que Juan Pablo II dirigió a los jóvenes y que a mí me han marcado mucho, pues ellas trazaron un antes y un después en mi vida (Colonia 2005, por supuesto). "No tengáis miedo de ofrecerle a Dios todo el oro de vuestra libertad, el incienso de vuestra oración y la mirra de vuestro afecto más profundo".